La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una necesidad inmediata de la economía digital. Cada modelo de lenguaje grande, cada red neuronal que genera imágenes o predice patrones, demanda una cantidad de cómputo que solo los chips de IA de última generación pueden ofrecer. Esa presión ha puesto al silicio en el centro de una nueva geopolítica del hardware, donde gobiernos, conglomerados y startups compiten por asegurar la disponibilidad, la velocidad y la soberanía de los componentes críticos.
En el sudeste asiático, Vietnam está emergiendo como el epicentro de una estrategia de diversificación que busca reducir la dependencia de los tradicionales polos de fabricación de Taiwán y Corea del Sur. Empresas surcoreanas como Samsung Electro-Mechanics y SK Hynix han anunciado inversiones que rondan los mil millones de dólares para la construcción de plantas de empaquetado avanzado y de pruebas de chips de IA. Estas instalaciones no solo aumentarán la capacidad productiva, sino que también incluyen centros de I+D diseñados para atraer talento especializado en arquitectura de procesadores, simulación de circuitos y diseño de herramientas de verificación.
La decisión de ubicar estas inversiones en Vietnam no es arbitraria. El país ha implementado un conjunto de incentivos fiscales, facilidades de visado para ingenieros extranjeros y una política de infraestructura que prioriza la creación de parques tecnológicos conectados por fibra óptica de alta capacidad. Además, la relativa estabilidad política y la ausencia de tensiones militares directas con China hacen de Vietnam un refugio atractivo para capitales que temen interrupciones en la cadena de suministro provocadas por disputas en el estrecho de Taiwán.
Mientras tanto, al otro lado del Pacífico, Alibaba Group está trazando su propio camino hacia la autosuficiencia. En un evento reciente, la filial de computación en la nube Alibaba Cloud presentó el chip Zhenwu, un acelerador de IA que, según la empresa, supera en rendimiento a sus predecesores en tareas de inferencia y entrenamiento de modelos de large language models (LLM). El Zhenwu se basa en una arquitectura heterogénea que combina unidades de procesamiento tensorial (TPU) con bloques de lógica reconfigurable, permitiendo una flexibilidad que los diseños monolíticos tradicionales no pueden igualar.
Este movimiento responde a una directiva nacional clara: China busca reducir su vulnerabilidad frente a proveedores extranjeros de semiconductores, como Intel, AMD y NVIDIA. La política de «Made in China 2025» ha sido reinterpretada bajo la presión de las sanciones tecnológicas estadounidenses, y la creación de chips propios se ha convertido en un elemento esencial de la estrategia de seguridad nacional. Alibaba, con su enorme base de datos y sus servicios de IA en la nube, necesita una hoja de ruta de hardware que le permita escalar sin depender de licencias externas.
El desarrollo del Zhenwu también destaca una tendencia que se está consolidando en la industria: la co‑integración de hardware y software. En lugar de vender simplemente un procesador, Alibaba está entregando un ecosistema completo que incluye bibliotecas de optimización, compiladores específicos para su arquitectura y modelos pre‑entrenados alineados con sus productos de comercio electrónico, logística y finanzas. Esta sinergia reduce la latencia, mejora la eficiencia energética y abre la puerta a innovaciones de edge AI en dispositivos IoT distribuidos por todo el país.
La competencia no se limita a la fabricación o al diseño de chips de alto rendimiento. Un frente igualmente crítico es la investigación de nuevas arquitecturas que puedan romper los límites actuales de la Ley de Moore. Empresas surcoreanas están explorando chiplets interconectados mediante interposers de alta densidad, mientras que laboratorios chinos están probando computación neuromórfica y fotónica integrada para acelerar operaciones de matriz‑vector sin los cuellos de botella térmicos de los transistores de silicio tradicionales.
En Vietnam, la visión es crear un ecosistema de innovación que vaya más allá de la simple producción. Los parques tecnológicos de Hanoi y Ho Chi Minh están recibiendo fondos para incubadoras de startups de IA, laboratorios de fabricación de prototipos y programas de cooperación con universidades locales. El objetivo es formar una cadena de valor completa, donde el diseño, la fabricación, la prueba y la comercialización de chips puedan ocurrir dentro de la misma región, reduciendo tiempos de respuesta y costos logísticos.
Esta estrategia, sin embargo, enfrenta retos de gran magnitud. La escasez global de equipos de litografía de última generación, dominados por ASML de los Países Bajos, sigue limitando la capacidad de cualquier país para producir nodos de 3 nm o inferiores. Vietnam aún no cuenta con la infraestructura necesaria para operar máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV), lo que obliga a sus socios surcoreanos a exportar esa capacidad crítica a través de líneas de suministro que pueden convertirse en cuellos de botella políticos.
Otro obstáculo es la falta de talento especializado. Aunque Vietnam ha producido un número creciente de ingenieros en electrónica, la brecha de habilidades en diseño de circuitos a nivel de nanómetro sigue siendo amplia. Para cerrar esa brecha, las empresas están firmando acuerdos con universidades de Stanford, MIT y la Universidad de Seúl, ofreciendo becas y programas de intercambio que permitan a los estudiantes vietnamitas adquirir experiencia en los principales centros de investigación del mundo.
En el caso de Alibaba, la autosuficiencia también implica una guerra por patentes. El gigante chino ha invertido cientos de millones en la compra de carteras de propiedad intelectual de empresas estadounidenses que desarrollaron tecnologías de procesadores gráficos y de IA. Esta estrategia le permite evitar litigios y acelerar la incorporación de soluciones probadas en sus propios diseños, aunque también genera tensiones con los titulares de patentes que ven amenazada su posición dominante en el mercado occidental.
El efecto dominó de estas decisiones se extiende a otros sectores. En la robótica, los fabricantes de drones y robots industriales están adoptando chips de IA más potentes para lograr decisiones en tiempo real, lo que a su vez impulsa la demanda de memorias de alta velocidad y de sistemas de refrigeración avanzados. En la medicina, los algoritmos de diagnóstico por imagen requieren aceleradores capaces de procesar terabytes de datos en cuestión de segundos, lo que convierte a los chips de IA en un insumo esencial para la próxima generación de equipos de resonancia magnética y escáneres de tomografía.
La automoción también está bajo presión. Los vehículos autónomos necesitan procesar flujos de datos de sensores LIDAR, radar y cámaras a una velocidad que solo los procesadores de IA de borde pueden ofrecer. La competencia por asegurar una cadena de suministro fiable lleva a fabricantes de automóviles a firmar acuerdos a largo plazo con proveedores de semiconductores, a menudo bajo cláusulas de exclusividad que pueden redefinir la geografía de la producción.
Frente a este panorama, los gobiernos están tomando medidas para proteger sus intereses. Estados Unidos ha reforzado sus controles de exportación de equipos de litografía y de software de diseño de chips (EDA), mientras que la Unión Europea está financiando un programa de semiconductores estratégicos que incluye la construcción de fábricas en Alemania y Francia. En Asia, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) ha creado un fondo de 10 mil millones de dólares para impulsar la investigación en materiales semiconductores y en tecnologías de empaquetado avanzado.
Todo este entramado sugiere que la carrera por el silicio no será una competencia de precios, sino una lucha por la capacidad de innovación y por el control de los flujos de información que los chips habilitan. Las empresas que logren combinar producción a gran escala con un ecosistema de I+D sólido estarán en posición de dictar los estándares de la próxima década, definiendo qué aplicaciones de IA se volverán omnipresentes y cuáles quedarán relegadas a nichos de mercado.
En conclusión, la expansión de la fabricación de semiconductores en Vietnam, la apuesta de Alibaba por sus propios aceleradores y la intensificación de la investigación en arquitecturas de próxima generación configuran un escenario donde el hardware
Mesa editorial: Infra Pulse
